“Nos
vemos en el aire”
Supe
que iba a decirme algo desagradable. Empezamos cuando yo tenía 17 años, quizás
por ser vecinos. El terminaba el bachillerato en esa época y yo estudiaba
secundaria.
-¿Qué
es eso que tanto te apura? -Le dije en tono nervioso pero segura de lo que preguntaba- Me dio el recado la doncella cuando regresaba de la
Universidad.
-Corres
mucho -dijo Will mirándome- Tengo algo que decirte, Chel.
Yo ya lo sabía. Mientras hablábamos sentados los dos en un muro ante
una plaza donde solíamos reunirnos los jóvenes, veía no lejos el grupo de
amigos que teníamos para charlar o inventarnos cualquier juego que nos
distrajera.
-Si
quieres -Le dije a Will- nos reunimos con el grupo.
-Primero
quiero decirte algo Chel, algo que considero necesario e importante. Empezamos
esta relación de niños de jóvenes sin sentido y la falta de madurez nos llevo
a pensar en el amor y que ese nos uniría para siempre.
Dejé
de mirarlo. Estaba tan ciegamente enamorada de Will, que todo aquello que
empezaba a oír me producía terror. Pero soy muy orgullosa -Siempre lo dice mi
padre- Así que disimulé como pude y seguí escuchando a mi novio.
-Creo
que debemos de esperar que debemos romper esta relación que se está haciendo
monótona, así tú haces tu vida y yo la mía sin que ninguno de los dos reproche
al otro. ¿Qué te parece Chel?
No sabía qué de decir. Me faltaba muy poco para estallar en sollozos, pero disimulé. Soy muy dura pese a mi sensibilidad.
No sabía qué de decir. Me faltaba muy poco para estallar en sollozos, pero disimulé. Soy muy dura pese a mi sensibilidad.
–Me parece bien.-Le dije.
-¿De
verdad no te enfadas?
Estaba
tan enfadada que poco me faltaba abofetearlo pero en cambio dije:
-Claro que no ¿Con qué fin?
-Me
alegro no sabes cuánto te lo agradezco. Cuando pasen los años tal vez volvamos a reanudar esta relación.
-¿Te
gusta alguna chica de grupo?
-Claro
que no.
Pero
no le creí. Y aunque no le gustara otra el hecho de dejarme era suficiente
para que mi odio se desatara.
Caminamos
los dos hacia el grupo y lo que más me hirió lo que no perdonaré nunca fue
lo que exclamó Will cuando llegó ante el grupo de mis amigas que si bien lo
eran, también eran muy chismosas y se criticaban unas con otras.
-Les
voy a contar una novedad.- Todos captaron su atención.
Will era
muy guapo alto delgado y vestido con aquel traje aviador resultaba muy atractivo.
Tenía unos ojos color miel y el cabello de un rubio casi dorado la piel clara y aquel aire de poderío que me tenia enloquecida...
-¿De
qué se trata Will?- Preguntó una de las chicas con mucha impaciencia.
-Chel
y yo lo hemos dejado.- Lo dijo como si fuese un tema que pudiese tratar con cualquiera.
-¡Qué
barbaridad! -dijo una muy asombrada.
-No es
posible… -dijo otra- Nos asombra ¿Y qué dices tú Chel?
No respondí sólo le hice una mueca de tranquilidad y Will añadió:
-Lo
hemos dejado hasta que maduremos un poco más…
-Pero
si tú ya has terminado la carrera, ya estas volando -Dijo la más alta.
Otra
comentó:
-Pensábamos
que se casarían.
Corté en seco los comentarios. -Tengo
21 años y me marcharé al extranjero a hacer mi carrera.
No sé
como aguanté todo lo que dijeron sin echarme a llorar. Dejé a Will con ellas y con un pretexto me fui a casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario