En aquel
instante la doncella me avisó de una llamada telefónica.
-Dígame
-Pregunté
-Oye soy Will sé que estás de regreso y sé también que eres piloto y que manejas un
avión. Y que eres un piloto más de la compañía de tu padre.- Explicó el ojimiel.
-Eso es
verdad.-Contesté un poco nerviosa.
-Quería
hablar contigo Chel. Los años han pasado ¿Qué te parece si nos viéramos?
Estoy en una
cafetería cercana a tu casa la más próxima. Ven por aquí.-Sugirió.
-Está bien.-Acepte sin reproches. Y colgué, quería hablar conmigo. Mi odio se había convertido en algo monstruoso.
-Papá- Lo
abordé de nuevo- ¿Harás lo que te digo? Le ofreces el doble de lo que gana y le
haces un contrato de tres años. Cierra bien el contrato que la letra pequeña no
suele leerse y en ella dirás que si deja la empresa tendrá que pagar una
millonada.
-¿Y crees
que no lo va a leer?-Dijo mi padre mirandome fijamente.
-No se
fijará. Tú hazlo.- Contesté segura.
-Oye Chel
¿Qué pretendes?- Este parecía nervioso.
-Ahora mismo
me acaba de llamar y voy a verlo.-Sonreí a lo cual a mi padre no le causo mucha gracia.
-O sea que
vas a reanudar tus relaciones con él.
-Es posible mañana cítalo.
-No quiero
cometer un fraude Chel.
-Pero papá.
Vas a pagarle mucho más dinero ¿Qué fraude es ese? Lo reclamas porque es un
buen piloto. Luego cuando todo eso haya ocurrido y haya firmado lo destinas
a mi avión.
-Pero si él
es comandante y…-Protesto mi padre.
-Bueno lo
pondré de copiloto y nos cambiaremos. No te preocupes.- Aseguré
-No sé qué
estas tramando pero no me gusta nada Chel.-Dijo preocupado.
-Papá por
favor…
Mi padre
miró a mi madre, pero esta hablaba por teléfono y se reía a carcajadas. Era
inútil contar con ella salvo para divertirse. Después me miró e hizo un
gesto. Yo salí. Vestía el uniforme de aviador y llevaba la gorra bajo el
brazo. Caminé con paso firme, y cuando entré en la cafetería, muchos ojos se
volvieron para verme.
-¡Pero
bueno! Después de ser abogada, ¿te has hecho piloto Chel?
Y me besó en
ambas mejillas. Sentí que el corazón me hacía cosquillas en el pecho y en
el estomago.
-¿Como estas Will?- Pregunté con cierto desinterés para disimular.
-Me asombra
verte con ese uniforme pero te sienta muy bien.-Exclamó mirándome fijamente.
-Gracias.-Conteste secamente.
-Toma
asiento. Vamos a conversar.
-Pues tu me
dirás Bill yo vuelo mañana y tengo que madrugar.
-Verás, he
pensado mucho en nosotros dos. He intentado olvidarte, he tratado a otras
mujeres… No sé si has estado con otros hombres tengo entendido que sales mucho
con Georg Listing.
-Es mi
amigo, sí.-Presumí.
-¿Sólo
amigo?-Preguntó con mucho interés.
-Sí, no he
tenido muchas oportunidades me he dedicado a estudiar y a volar.
-Pues quiero
hablarte.
-Puedes empezar cuando gustes.- Antes de
hablar me pregunto qué quería de tomar. Yo dije:
-Una
cerveza.
Pidió dos y
nos sentamos junto a la mesa.
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