domingo, 20 de mayo de 2012

Capítulo 3


Mi padre se llevó las manos a la cabeza, pero yo supe que aceptaría. Sin embargo, seguía diciendo casi a gritos:

-¡Pero si no hay mujeres que lleven aviones hija por favor!.-Explicó mi padre aún con mayor desespero.

-Empezaré yo a fin de cuentas son tus aviones papá.-dicho esto mi padre no salía aún del asombro.

-¿Vania estás oyendo?.- Mama no oía. Estaba hablando por teléfono con una amiga para organizar los planes para la tarde. Papá me miro fijamente.

-Te necesito en las oficinas querida, eres abogada y además me han dicho que sales con Georg Listing y a ese lo tengo elegido para que deje de volar y se meta en la oficina. Voy haciéndome viejo y necesito gente nueva para dirigir la empresa.

-Algún día lo haré papá, pero te quiero advertir que no soy novia de Georg somos amigos bastante amigos pero el sentimiento no entra ahí.-Expliqué muy seria.

-Es el hombre que te conviene.- Sucitó este.

-Puede que sí papá, pero piensa que los sentimientos cuentan mucho.

Papá bajo la voz para decirme -No creas los sentimientos cuentan poco – Y miraba a mamá. Ya sabía que la relación de mis padres era así. Ocupaban cuartos diferentes nunca se decían una frase amable, pero tampoco discutían. Eran muy educados. Yo adoraba a mi padre y lo admiraba pero de igual modo me era indiferente mi madre.

-Quiero ser piloto civil papá y no me vas a quitar la idea así que mañana me iré a Leipzig contigo y me ayudaras a arreglar los papeles para ingresar en la Escuela. Mientras estudio, quiero hacer las horas de vuelo.

Papá se convenció. Malamente pero se convenció y estudié para piloto. Con el tiempo, fui haciendo horas de vuelo y como soy buena estudiante nadie pudo evitar que llegara a vestir el uniforme azul.
Aprendí a volar rápidamente y cuando tuve el último examen solo Georg sabía lo que estaba haciendo. Le había pedido discreción quería darle en las narices a Will y para ello faltaba otro salto. Creo que nunca odié y amé a alguien como a Will. El desataba en mí todos los sentimientos que puede experimentar un ser humano y también todo el odio mortal para hacerle daño.

Había hecho el viaje con Georg de copiloto a Berlin y Hamburgo y aquella obsesión que yo llevaba dentro se desató ante mi padre nuevamente. Debo añadir que Georg ya me había declarado su amor. También vivía en la misma cuidad que yo y sabía de la relación que había tenido con Will pero eso para él era lo de menos. Me amaba. Sabía que estaba sufriendo porque yo no lo amaba.

Cuando llevaba ya seis vuelos a Berlín manejando el aparato tranquilamente, un día le dije a mi padre:

-Oye, papá, quiero que hagas algo muy distinto a lo que has hecho hasta ahora. Will Kaulitz vuela en una compañía como la nuestra. Una buena compañía aérea.

-¿Ese Will no era el chico que salía contigo cuando aun eras una jovencita?- Preguntó muy asombrado.

-Sí, el mismo es.- Le respondí sin mirarlo.

-¿Y qué quieres que haga con él?.-Volvió a preguntar pero esta vez con mayor curiosidad.

-Que lo llames a tu despacho y le propongas pasarse a nuestra compañía.-Contesté con cierta satisfacción.

-Eso no lo hará. Tiene muchos años en la otra y gana bastante dinero.- Musitó casi seguro de lo que decía.

-Pero tú le vas a ofrecer el doble.

-¡Chelsea Sofía! -pronunció casi gritando.

-Papá…

-Bueno, Chel. Eso no es posible.

-Sí lo es. Tú le ofreces el doble y le haces un contrato por tres años.

-Oye Chel, ¿es que pretendes tirarlo por el aire?

-No papá. De ninguna manera. Pero Will me hizo algo que me dolió y quiero que pague las consecuencias.

-¿Y que le vas hacer?

-Déjame eso a mí se lo que tengo que hacer.

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